¿EL SIDA GANARÁ LA BATALLA?
Desde hace un mes estoy asistiendo a un diplomado en el Politécnico de Milán gracias a un programa de intercambio organizado por cierta universidad peruana. Durante esta semana yo y mis amigos estuvimos pasándola terriblemente ya que las evaluaciones fueron bastante difíciles, sin embargo, ninguno de los cinco reprobó. El día de ayer celebramos nuestra primera tarde de descanso en un elegantísimo café de la ciudad y luego pensábamos divertirnos en la noche italiana. Sin embargo un acalorado debate truncó nuestros planes.
La mayor parte del grupo está llevando cursos de tecnología médica y nos impactó de sobremanera el recibir una noticia sobre un tema del que no habíamos hablado en semanas. Resulta que una de los círculos de investigadores más prestigiosos del país había fracasado en su búsqueda de una vacuna contra el SIDA. Esta noticia nos golpeo con mayor fuerza por un motivo en especial, profesor favorito forma parte de este grupo de investigadores y siempre nos daba alcances del proceso.
Lo más triste y descorazonador es que este estudio tenía aproximadamente diez años. A mi parecer todo andaba bien El profesor nos contaba que el estudio ya estaba en una fase avanzada (la segunda de tres fases que culminaría en la aprobación de un fármaco) y que incluso se reclutaron a la muestra individuos no infectados con el Virus de Inmunodeficiencia Humana, pero que pertenecían a los grupos de riesgo más altos como drogadictos de heroína y prostitutas. En el estudio participaron los más experimentados científicos de nueve países (incluyendo mi tierra natal), sin embargo, los resultados no fueron buenos.
La vacuna preventiva experimental fue suministrada a setecientas personas. La intención del estudio fue inyectarles la medicina y que sigan con sus vidas normales, pero, haciéndose los controles respectivos cada cierto tiempo. También participaron setecientas personas más a las que se le suministró un placebo. Este grupo fue denominado el “grupo de control”. El resultado fue el siguiente: del primer grupo resultaron infectados veinticuatro personas y del segundo veintiuno. La diferencia tan reducida demostró que una década de dedicación y esfuerzo había sido en vano.
Este lamentable fracaso afectó a una gran parte de la humanidad ya que la enfermedad la padecen casi cuarenta millones de personas (esto es, casi el doble de la población peruana). Las sociedades médicas internacionales tenían sus esperanzas puestas en este estudio ya que fue calificado como el más avanzado y uno de los más prometedores. En conclusión, este golpe ha impactado en el alma de casi todo el mundo.
Por otra parte, mis compañeros han calificado este hecho como una conspiración hecha por las grandes corporaciones farmacéuticas, sobretodo las que producen anti-retrovirales. Yo me pongo del lado de mis colegas. Aparentemente todo tiene un precio en este planeta.
